Hay algo que no se dice mucho…

volver de vacaciones no siempre es fácil.

Vengo de unos días en Azores acompañando a un grupo de mujeres. Han sido días de parar, de escucharnos, de compartir desde un lugar muy real, de vernos reflejadas unas en otras y también de silencio.

Y cuando pasan estos días, hay algo que aparece casi siempre, el miedo a volver a lo mismo, a ese ritmo, a esa exigencia, a esa forma de vivir en automático.

Parece que deberíamos volver con claridad, con energía, con todo ordenado. Pero muchas veces lo que aparece es otra cosa, prisa, ruido, la sensación de tener que ponernos al día. Y sin darnos cuenta, volvemos al mismo lugar

Por eso para mí es importante ese momento de vuelta, no pasar de 0 a 100, no exigirnos hacerlo “mejor esta vez” sino parar un poco antes, escucharnos y decidir desde dónde queremos volver

He grabado una meditación muy sencilla para acompañar este momento, no para hacer más, ni para hacerlo perfecto. Solo para darte un espacio antes de entrar de lleno en la rutina. Una pequeña pausa para recolocarte

Si sientes que lo necesitas
la he compartido en mi comunidad de WhatsApp.

Ojalá te acompañe, un abrazo, Rocío