Hay una sombra que me ha acompañado durante muchos años: la exigencia.

Esa voz que susurra que siempre puedo hacerlo mejor. Que debería llegar más lejos. Que aún no es suficiente.

Durante mucho tiempo pensé que esa exigencia era fortaleza, responsabilidad, compromiso.

Pero con el tiempo entendí que muchas veces era miedo. Miedo a no ser suficiente. Miedo a decepcionar. Miedo a no estar a la altura.

Y esa es la parte que cuesta reconocer.

Porque no solemos llamar “sombra” a algo que parece funcionar. La exigencia nos hace productivas. El perfeccionismo nos da resultados. La autoexigencia incluso recibe aplausos.

Pero el cuerpo no aplaude. El cuerpo se tensa. Se cansa. Se contrae.

Ahí empezó mi verdadero aprendizaje: no en intentar eliminar esa parte de mí, sino en mirarla.

Parar fue clave.

Porque mientras estamos ocupadas, la exigencia parece eficiencia. Pero cuando paramos… aparece lo que realmente la sostiene. Inseguridad, comparación, necesidad de control, antiguas creencias sobre el valor personal.

Parar no es descansar. Es dejar de huir.

Con el tiempo entendí que acompañar procesos implica algo muy sencillo y muy profundo: seguir acompañando el mío.

No desde la perfección, sino desde la honestidad.

Por eso el Retiro de Primavera gira en torno a esta idea: crear un espacio donde podamos mirar aquello que nos mueve por dentro sin tener que defendernos de ello.

La primavera no es solo florecer. Es permitir que la luz llegue a lo que ha estado en sombra durante el invierno.

En este retiro trabajaremos con aquello que normalmente sostenemos en silencio: la exigencia, el miedo a no ser suficientes, la dificultad para poner límites, la necesidad de agradar. No para cambiarlo a la fuerza, sino para comprenderlo. Porque cuando algo se comprende, deja de gobernarnos desde la oscuridad.

Y si algo he aprendido en mi propio camino es esto: la sombra no desaparece cuando la ignoramos, se suaviza cuando la miramos con conciencia.

Si sientes que hay una parte de ti que vive en la autoexigencia constante.
Si reconoces ese miedo silencioso a no estar a la altura.
Si sabes que necesitas parar, pero no sabes cómo hacerlo sin sentir culpa…

Quizás este espacio es para ti.

Y quizás el primer paso no sea venir. Quizás el primer paso sea simplemente empezar a observar qué parte de ti corre cuando podría quedarse.

Con cariño,
Rocío

CÁDIZ

13-15 MARZO

CÁDIZ

20-23 MARZO